lunes, 3 de septiembre de 2012

The Riverrun Memories: Capítulo 16

CATELYN

Lord Hoster Tully se hallaba reunido en el salón principal con su hija mayor. Al día siguiente sería recibido en Aguasdulces su prometido, Brandon Stark de Invernalia. Lord Hoster había establecido el compromiso cuando Catelyn tenía doce años, pero se mantuvo en secreto a fin de no revelar ciertas alianzas entre la región de los Ríos y el Norte. La negativa de Brynden a casarse según conveniencia de su hermano ya había dado problemas, de forma que con el matrimonio de Cat y Brandon al menos se aseguraban un aliado fuerte. Ella no pensaba en todos estos motivos que su padre le iba exponiendo como una manera de justificar la elección. Aceptaba la decisión paterna como había aceptado ser señora de Aguasdulces al fallecer su madre. “Familia, Deber, Honor” era el lema de los Tully y ella era una Tully de los pies a la cabeza. Pero estaba sumamente nerviosa ante la perspectiva de conocer a su prometido. Su padre sólo lo había descrito como un joven de veintiún años con porte de gran señor. Con tan pocas palabras no podía formarse una imagen clara de cómo sería Brandon Stark. Por lo menos era joven… 
jinete a lomos de un caballo - Juego de Tronos en los siete reinos
Tras el encuentro con su padre para organizar el recibimiento, se dirigió a su habitación. Por el corredor superior del castillo se cruzó con Petyr, el cual no sabía nada de su compromiso. En Aguasdulces se conocía la llegada del heredero de Invernalia, aunque se consideraba que era una visita de cortesía. Al día siguiente se haría público. Catelyn estuvo a punto de revelarle a Petyr que estaba prometida la vez que hablaron en su peculiar sala de entrenamiento, pero calló a tiempo. Hubiera sido la excusa perfecta para que él cejara en su empeño de insistir en su afecto hacia ella, el cual se había repetido durante todos los días siguientes. Cuando Catelyn argumentaba que lo quería como a un hermano y que no podría casarse con él, Petyr respondía que los Targaryen llevaban generaciones casándose entre hermanos. “Y nosotros ni siquiera lo somos de verdad, Cat. No sería nada malo”. Catelyn respondía que no era natural, ni en el caso de los Targaryen ni en el suyo. En esa ocasión pasó de largo, saludándola con una subida de cejas. Pensó que era mejor así. Lo pasaba realmente mal cuando el muchacho la cogía de la mano y le hablaba de su amor por ella. Era un niño cabezota, siempre lo había sido. Al menos, aquella especie de acoso acabaría al día siguiente con el anuncio de su compromiso con Brandon Stark.
Y ese día llegó por fin. Catelyn no pudo conciliar el sueño en toda la noche y temía tener mal aspecto. Su juventud, unida a un peinado y un vestuario adecuados, suplirían el cansancio que mostrara su cara. A pesar de las horas de desvelo, no parecía estar tan mal cuando se contempló en el espejo. Todas las sirvientas le repetían lo hermosa que estaba. Incluso Lysa, que seguía con su actitud taciturna a pesar de que todo parecía aclarado entre ellas, le dijo que su prometido iba a quedar impresionado cuando la viera. Lo cierto es que estaba radiante: vestía una túnica azul con las mangas rojas de seda traída de las Ciudades Libres y bordada con truchas saltarinas de hilo de oro a lo largo del cuerpo. El escote era ligeramente más pronunciado que en los vestidos que había tenido hasta ese momento. Ya era una mujer a punto de casarse y su atuendo lo ponía de manifiesto. El pelo estaba recogido en un intrincado moño al estilo de las regiones sureñas y dejaba al descubierto su cuello largo y blanco. Sí, estaba perfecta y eso le hizo sentir un poco más segura.
vestido con aguasdulces de fondo - Juego de Tronos en los siete reinos
Se presentó en el salón principal, decorado con estandartes Tully y Stark. Todo el mundo había sido congregado allí por Lord Hoster. Entró ceremoniosamente y pudo ver a su paso a su tío Brynden, que había aceptado la invitación y al que quería como a un padre, a Lysa, a Edmure, a su septa, al maestre Vyman… Y a Petyr. Temía la reacción del muchacho ante el anuncio de esa mañana. Cerró los ojos un instante y respiró profundamente para quitarse esa preocupación de la mente. Era uno de los días más importantes de su vida y quería estar concentrada en todas las sensaciones buenas. Llegó al lugar donde su padre la esperaba y tomó asiento junto a él. Lord Hoster hizo una señal al sirviente que estaba junto a la puerta y éste anunció a Brandon Stark, hijo de Lord Rickard Stark y heredero de Invernalia. Catelyn estaba a punto de desmayarse por la tensión. La puerta se abrió y entró un joven muy alto, vestido con un jubón blanco nieve bordado con un huargo gris plata. Cat no se atrevía a mirar su cara, pero se sobrepuso al nerviosismo y decidió que era hora de ver qué aspecto tenía el que había de ser su marido mientras éste se acercaba. Se quedó paralizada: el rostro era ligeramente alargado, de color cetrino, con rasgos que parecían cincelados en mármol. Las cejas, oscuras y espesas, ensombrecían unos ojos que se adivinaban claros. La boca era grande y aparecía seria en ese momento. Su pelo, negro como el carbón, lucía recogido en una cola baja. Y tenía barba, tan oscura como el cabello. Catelyn quedó cautivada desde el primer momento. ¡Era aún mejor de lo que imaginaba! 

Joven Eddard Stark - Juego de Tronos en los siete reinos
Brandon Stark saludó a Lord Hoster Tully y dirigió su mirada hacia Catelyn, que respondió con una reverencia. Ella pudo comprobar que sus ojos eran grises, aunque cálidos. Su padre invitó al joven a sentarse a su derecha mientras él mismo se levantaba y comenzaba a hablar. “Estoy honrado por la visita del joven heredero de Invernalia. Su presencia aquí es algo más que una formalidad entre familias de bien. Hoy quisiera hacer a todos los presentes testigos de un hecho feliz que pronto se producirá en esta casa: la unión de Aguasdulces e Invernalia, de los Ríos y el Norte, a través del matrimonio entre mi querida hija Catelyn y el hijo de Lord Rickard Stark, Brandon”. Al terminar, les indicó que se pusieran en pie y, tomando las manos de ambos, las unió de forma simbólica.
Un murmullo recorrió el gran salón. Los congregados se miraban entre sí y, finalmente, estallaron los aplausos. Catelyn estaba feliz. Su prometido la observaba con placer, recorriendo con los ojos todo su cuerpo. Ella no cabía en sí de gozo, flotaba, todo era perfecto. De repente, al tiempo que los aplausos iban apagándose, oyó un grito entre el público. “¡No puede ser, no lo permitiré!”. Brandon buscó al dueño de la voz con el ceño fruncido y Catelyn descubrió horrorizada que era Petyr. La multitud se apartó para dejar paso al muchacho, el cual abandonó el salón a la carrera perseguido por Lysa.

Recordad, visitad la web de la autora y dejad vuestrras impresiones allí.
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Siguiente capítulo, The Riverrun Memories: Capítulo 17

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