miércoles, 5 de septiembre de 2012

The Riverrun Memories: Capítulo 19

PETYR

No reconocía el lugar donde se hallaba. Estaba nevando, sentía frío por todo el cuerpo, y también dolor. Se pasó la lengua por los labios resecos. Tenía la boca amarga, como si hubiera bebido la leche de la amapola, y necesitaba con urgencia una hoja de menta. Buscó en los bolsillos de su escasa ropa, pero no encontró ninguna.
Estaba helado y puso los brazos bajo las axilas para intentar entrar en calor, pero no dejaba de tiritar. Miró a su alrededor intentando ver algo que le resultara familiar. A su espalda se alzaba una fortaleza gigantesca y extraña. Estaba construida sobre un escarpado precipicio. Le recordó a los nidos de águilas que había visto en Aguasdulces... Pero este sitio no era su hogar. Emprendió una caminata sin rumbo a través de la nieve. A lo lejos creyó ver algo agazapado en el manto blanco del suelo. Conforme se acercaba, la figura iba definiéndose hasta que se convirtió en una persona de espaldas y arrodillada, tapada por una capa con capucha. Quien quiera que fuese, estaba muy concentrado en algo que hacía en la nieve. Al aproximarse, descubrió que estaba construyendo una especie de castillo. Se acuclilló a su lado para ver mejor y la figura volvió su rostro hacia él. Era la muchacha que visitaba sus sueños últimamente, tan parecida a Cat, pero con el pelo castaño oscuro y más joven. Le pidió ayuda para continuar su trabajo y así estuvieron no supo cuánto tiempo. Terminada su obra, ella se incorporó y lo miró a los ojos con decisión. Petyr no dudó un instante: se levantó a su vez, le tomó la cara y, por fin, la besó. ¿O era ella quien lo besaba? Empezó a notar los labios de la muchacha anhelantes sobre su boca, como si quisiera bebérsela, perdido el control por la excitación. La desconocida y a la vez familiar aparición comenzó a explorar su cuerpo con las manos y él se dejaba hacer, rendido, sobre la nieve. Ya no tenía frío: sólo sentía el calor del cuerpo desnudo de la adolescente sobre el suyo. Los besos eran repartidos por su boca, su pecho, su abdomen. Ella se colocó a horcajadas sobre él, le tomó las manos y se los puso sobre sus pequeños senos, al tiempo que se arqueaba hacia atrás, tensando su blanca espalda. Él empezó a moverse rítmicamente contra las caderas de la muchacha, sin control, e inundado por una ola de placentero calor que le quemaba, exclamó “¡Oh, Cat, mi Cat…!”. 
beso - Juego de Tronos en los siete reinos
Fuente imagen: http://akariyakki.tumblr.com/tagged/petyr
Un golpe seco, como de un portazo, lo sacó de su delirio. Abrió los ojos y todo se oscureció. Estaba sobre una cama, solo, desnudo y medio destapado, en una habitación: su dormitorio de Aguasdulces. Le pesaba el cuerpo dolorido y la cabeza era una olla hirviendo. Se sentía ardiendo y la boca estaba pastosa y seca. Intentó moverse para colocarse las mantas, pero un pinchazo bajo las costillas le hizo desistir y, entonces, recordó: había retado a duelo a Brandon Stark y éste lo habría matado de no ser por la intervención de Catelyn. Las magulladuras formaban un mosaico de teselas púrpura en la piel y su pecho estaba vendado con fuerza. 
Petyr pensando en su amada Cat - Juego de Tronos en los siete reinos
Fuente imagen: http://elysiumtan.tumblr.com/
La puerta se abrió y entró el maestre Vyman. Mientras lo arropaba, le preguntó cómo se encontraba, a lo que respondió como pudo que no muy bien. De hecho, creía haber estado delirando. El maestre puso su mano en la frente del muchacho y confirmó que tenía fiebre. Le dio a beber la leche de la amapola, pero él pidió agua. El maestre se negó en rotundo y le obligó a sorber el líquido blanco de un cuenco. Petyr retiró los labios asqueado después de un breve trago. Echaba de menos sus hojas de menta, pero no podía hacer nada excepto seguir las recomendaciones de Vyman.
Cuando éste salió de la habitación, empezó a recordar el sueño que había tenido en medio de su estado febril. Había sido tan real… Los besos, el contacto de los cuerpos, el calor… No: sólo eran alucinaciones producto del mejunje que le administraban para calmar el dolor de las heridas y tenerlo sedado. No era capaz de adivinar cuánto tiempo llevaba allí tumbado, ni si era de noche o de día: estaba desorientado. Al acomodarse las ropas, notó una cálida humedad entre las piernas. Metió la mano y la sacó manchada de algo que parecía sangre. ¿Tenía una herida allí? Posiblemente. Mientras se limpiaba como podía en las mantas descubrió sobre ellas unos cabellos largos y cobrizos. Con ellos entre los dedos, cayó de nuevo en un profundo sueño.

Recordad, visitad la web de la autora y dejad vuestrras impresiones allí.
Banner The Riverrun memories - Juego de Tronos en los siete reinos

Siguiente capítulo, The Riverrun Memories: Capítulo 20

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Por favor, intente escribir correctamente y sin faltas de ortografía . Los comentarios con muchas faltas serán moderados. No falte al respeto al resto de usuarios y exprese sus opiniones con educación. Gracias por comentar.